martes, 17 de noviembre de 2009

Te diria...


Te diría que desde que te vi me llamaste mucho la atención. Tenías una cara de poco amigos, una boca de la cual salían malas palabras, una actitud de “me vale todo”, y sin embargo en ese “me vale todo” estabas totalmente desubicado porque necesitas ver a tu chica de aquel entonces, le compartías a tus amigos que estabas desesperado porque querías verla, y yo te miraba desde el otro extremo, te observaba, y sabia que ya había hablado contigo cuando dijeron tu nombre, nos habíamos dirigido unas cuantas letras frente a un monitor, y de hecho, me contaste una mala situación con esa misma chica por la cual morías ese día. Sin embargo no me reconociste, o simplemente no quisiste hablarme, y créeme, eso hizo que me llamaras aún más la atención. Tus tenis, tus bermudas y tu playera algo floja y larga, tu cabello largo y despeinado y tu altura, también llamo mucho más mi atención. Tu me miraste muy poco, solo unas dos o tres miradas y una que otra más de reojo y no hubo más.

Te diría también, que desde que veniste a mi casa, sentí una enrome química contigo. No tardaste mucho en volver a comunicarte, por vía Internet, conmigo, desde aquella primera vez que nos vimos. Y me lo propusiste tú, venir a visitarme a mi casa, acepte en seguida, en realidad si deseaba poder conocerte más. Tu actitud de malo y las muchas voces que me habían dicho “es muy mamón” seguían llamando mi atención. Y veniste, y te recargaste en aquel árbol que está justo a fuera de mi casa, y comenzamos a platicar muy pero muy fluidamente, tanto, que termine contándote muchas cosas personales, en ese momento las consideraba bastante personales, ahora solo son experiencias más que comparto y son cosas que supongo que aún recuerdas porque me comprendiste demasiado bien que hasta un abrazo me regalaste.

Te convertiste en mi mejor amigo. La gente nos ubicaba por ser los “mejores amigos”. Te contaba mis cosas, me gustaba verte, coleccionar fotografías tuyas, escuchar canciones que tu escuchabas porque me recordaban a ti, me gustaban tus graffitis, me gustaba tu forma de vestir, me gustaba reír contigo, desvelarme en el MSN contigo, lo que tú me decías tenía mucho poder en mi vida, todo, absolutamente todo, eras tú para mí.

Te diría que me volví completamente loca cuando supe que te llama yo la atención, y lo mejor, que no solo para conocerme aún más o para ser muy mi amigo, sino que había algo más entro ese “llamar la atención”. Y mis mejores amigas de aquel entonces te odiaban, y tu odiabas a mis amigas, era difícil poder poner una barrera, porque es cierto, tu también me gustabas mucho y me fascinaba poder compartir tiempo a tu lado, aunque siempre fue escaso, como hasta ahora, pero tiempo que era de calidad, segundos que disfrutaba, minutos que adoraba, calor que producías y me compartías y sinceramente, me volvía completamente loca estar a tu lado.

Te diría que una de las cosas que más odio recordar fue darme cuenta de cómo huías de la realidad. Llegaste un día a mi casa, como si se tratase de un día normal. Ni siquiera arregle mis labios, ni me mente, ni mis emociones porque no imagine jamás lo que ese día sucedió, simplemente sucedió y cuando abrí los ojos tu alejabas tus labios de mis labios, me miraste y me rodeaste con tus brazos. Te fuiste, y el estomago aún seguía con un fiestín, el corazón lo sentía a punto de estallar, las pupilas completamente dilatadas, mis manos inquietas de la adrenalina que tenía en mi ser. Añore tanto volver a verte después de ese día. Y me senté largas horas que se convirtieron en días y después en meses, creo que justo ahí fue cuando comencé a darme cuenta de lo hermosa que es la luna, porque en las noches la miraba, le platicaba, y en mis manos tomaba mi teléfono celular con la esperanza de que mandaras uno de esos lindos mensajes que solo tú sabías escribir o quizás que muchos sabían escribir, pero solo los tuyos me importaban. Pero y ¿tu?, tú jamás volviste para explicarme aquel suceso. Huiste, huiste como un cobarde que no quiere dejar fluir sus sentimientos y yo me quede esperando. Aunque no por mucho tiempo, alguien más me recogió cuando yo caí al darme cuenta de que no volvías y ese alguien para ti después se convirtió en excusa, y también créeme, es la excusa más absurda que he escuchado en toda mi vida. ¿Quién puede poner excusas, cuando todo lo que necesitaba lo tenía en bandeja de oro?

¿ Y sabes que más te diría? Que a pesar de todo, aun te quería, y necesitaba verte. Me gustaba mucho que me miraras con esos ojos de ternura y a la vez de deseo, que miraras mis labios y no los tocaras con los tuyos, que me abrazaras fuertemente y no me soltaras como en cinco minutos, que pusieras tu mano sobre mi mano y trataras de encontrarle alguna forma a nuestras manos entrelazadas, que me chivearas, que sonrieras junto conmigo, que platicaras de todo conmigo. Puta madre, me encantaba pasar el tiempo a tu lado.

Y volviste, volviste aún y cuando yo estaba con alguien más. Y no te importaba, tú seguías diciéndome mil cosas y esas mil cosas aun me hacían vibrar. Ahora que me doy cuenta, no sé cómo fue posible que no mandara todo a la chingada, porque realmente todo lo que formamos solo fueron palabras, tengo actos contados y por eso los recuerdo tan bien. Podría decirte eso, que me choco bastante que no pudieras demostrarme todo eso que me decías con actos, fueron suficientes actos, pero podías o más bien debías comparados con tus palabras, haber hecho mucho más.

Te diría que me gusto mucho que te guste lo extraordinario. Te diría también que estoy muy decepcionada porque llevas mucho tiempo sin hacer “nada” de tu vida, nada como trabajar arduamente, o meterte de nuevo a estudiar y terminar y seguir con una carrera porque eres muy inteligente, pero no lo sabes aprovechar en ese campo. Se me hace muy tonto que todo lo que sientes lo guardes o que no busques las palabras para formar una oración completa sobre lo que quieres dar a expresar ¿para qué llévaselo a la tumba? Y también me choca que pienses que tu vida llegara a los 30 años, ¿tan poca visión tienes?, ¿tan inútil te sientes?, ¿tan escaso de sueños estas?. Te diría que me encanta que me digas cosas tan lindas, me gusta que te guste mi sonrisa, y me late que me pidas fotografías para recordarme. Me gusta que duremos horas y horas platicando sobre temas raros. Te me haces muy interesante. No me gusta que pienses que los psicólogos no servimos de nada, y no porque yo esté en esa carrera, simplemente porque me molesta que tengas tan poca capacidad para compartir todo lo que tienes que compartir a los demás. Te diría que me encabrone demasiado cuando me entere que le hablabas del mismo modo que a mí me hablabas a tu actual chica. Me molesta tu impuntualidad que siempre terminas recompensando con tus largas horas de estancia en el lugar.

Que de verdad molestarme contigo es algo que me mal vibra mucho, eres especial. Que justo ahora no te quiero lejos, ni tampoco tan cerca, porque hemos encontrado diferentes rumbos.

Te diría que me da mucho, pero mucho gusto que te hayas encontrado con ella. Que te estés enamorado, que estés compartiendo, que estés siendo y a la vez haciendo a alguien feliz.

Creo que lo nuestro ya es historia. No se pudo hacer más, porque todo se quedo en intento. Todo se quedo en “mejores amigos” y nada más. Porque llego él a mi vida y simplemente entro para robarse TODO de mí. Porque llego ella a tu vida, para demostrarte que el amor se debe de expresar y no se debe de huír de él.

Yo ya comparto mi vida con alguien más desde hace tiempo, y me llevo a darme cuenta que un corazón y una mente no se puede dividir en dos porque estarías dando solo cachos a cada persona, y no es justo.

Te diría que te agradezco mucho todo lo que vivimos, porque me hizo darme cuenta de muchas cosas. Te agradezco todo lo que hasta hoy me has dado, de esa última vez que nos vimos y que espero no sea la última, pero que simplemente tenga otro matiz, porque las cosas ya no pueden ser como antes, porque todo cambia, porque todo se acaba para empezar otro momento, porque el amor evoluciona para bien o para mal.

Eres, fuiste y serás mi mejor amigo, alguien a quien necesito, alguien a quien alguna vez quise como algo más pero que por ekiz o ye razón no se pudo, alguien a quien quiero ver feliz, alguien a quiero ver enamorarse, vivir, sentirse, respetarse, verte volar muy alto, sin que escondas esas grandísimas alas que tienes, por miedo, inseguridad o aferramiento mental por tus ideas tan abstractas.

Te diría tantas cosas más… tan solo lleva a tu mente los recuerdos y cuando aterrices, date cuenta de nuestra realidad y por favor, sonríe


1 comentario:

Al Pineda dijo...

¡Que sonria!
Si tu le dedicas un espacio asi de grande a alguien... debe sonreir